El director ejecutivo de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), Andrés D'Alessandro, lamentó que haya quienes naturalicen las amenazas contra los periodistas que investigan al narcotráfico y dejó en claro que "no pueden tomarse como gajes del oficio".

En su visita a InfobaeTV, contó que hay un protocolo elaborado por la Relatoría de la Libertad Expresión de la OEA que tiene tres instancias: prevención, protección y lucha contra la impunidad de quienes amenazan a la prensa.

"La OEA estipula que la primer medida de prevención es que el discurso oficial no condene al periodismo por realizar su trabajo", explicó D'Alessandro. También dijo que "la autocensura de los periodistas es lo que permite que el narcotráfico avance". Y pidió que cuanto antes se trabaje en un programa de protección de periodistas, porque "cuando México empezó a hacerlo, ya habían asesinado a 90 colegas".

-Con tu experiencia durante años como director ejecutivo del Foro de Periodistas Argentinos (FOPEA) y ahora de ADEPA, la organización que nuclea a los diarios de todo el país, ¿cuál es la recomendación a seguir ante amenazas a los periodistas por investigaciones sobre el crimen organizado?

-Hay una gran preocupación por las lamentables consecuencias que genera la investigación periodística sobre distintos niveles de narcotráfico. Hay multinacionales de narcotráfico que atraviesan fronteras y también narcomenudeo que existe en las villas, en el conurbano, en Rosario, en Córdoba, en las fronteras.

Lamentablemente, en la Argentina no contamos con protocoles específicos para que haya un sistema de prevención y protección de la violencia contra periodistas, ni tampoco tenemos un sistema que desde la justicia investigue y termine con esa impunidad que tienen quienes amenazan a los periodistas, lo que genera autocensura. Es el caso del periodista de La Nación en Rosario que se tuvo que ir durante varios meses de la ciudad con su familia. Esos mecanismos existen, se conocen, están protocolizados, por ejemplo como lo hizo la Relatoría para la Libertad de Exprensión de la OEA.

-¿De qué se tratan?

-Son tres instancias. Prevención, protección cuando hay más que una amenaza, y también la lucha contra la impunidad. En la Argentina no hemos tenido ningún tipo de avance en los últimos años, más bien todo lo contrario.

-¿Cómo deberían encararse? ¿Es un asunto del Gobierno nacional, de los gobiernos provinciales?

-Concretamente una primera medida de prevención pasa por el discurso oficial. El discurso cuando condena al periodismo, cuando cuestiona el rol del periodismo en democracia, le abre la puerta a que sucedan las amenazas al periodista. La Relatoría para la Libertad de Expresión de la OEA dice que el discurso oficial debe tender a la protección a la tarea del periodista, no a la condena del periodista, como sucede en la Argentina, hasta la misma Presidenta lo hace desde su cuenta de twitter. Ese es un primer elemento que no solo se incumple en la Argentina, sino que hay una política activa de cuestionar y estigmatizar el rol de la prensa en democracia.

-¿Cómo se hizo en México, en Brasil, en Colombia para proteger a los periodistas?

-En Colombia han reducido los niveles de asesinatos y exilios forzados, aunque todavía hay situaciones graves. En México lo que pasa es aterrador, hace poco días mataron a un fotoperiodista de Veracruz que había anunciado que estaba amenazado, y a pesar del respaldo que tuvo de organizaciones de todo el mundo, fue asesinado.

En México no tienen los mecanismos para proteger periodistas, pero en Colombia sí: es un sistema de reacción, cuando hay una amenaza a un periodista muy preciso, un modelo muy exitoso que se está empezando a implementar en Guatemala, que también tiene problemas de narcotráfico. Pero claramente se trata de una decisión política, un compromiso del Estado en defensa de la libertad de expresión, porque no se trata solo de los periodistas, también de los blogueros, los activistas y luchadores de los derechos humanos, los indígenas, las mujeres, que también están en riesgo donde actúa el narcotráfico, porque el narcotráfico avanza y no se detiene ante nadie.

Los mecanismos que reconoce la OEA están inspirados en el mecanismo de protección de Colombia que ha salvado la vida de muchos periodistas. Yo creo que en la Argentina hay que tomar alguna clase de precaución, protocolicemos la solución al problema , no solo por este último caso, que no es el único. Y si no es en el Poder Ejecutivo, que sea en el Legislativo.

-¿Cómo fue el caso del colega de Rosario?

-Hubo un compromiso del gobernador, pero las respuestas para proteger al periodista fueron muy improvisadas. El problema es que el colega no confiaba en la policía de la provincia, entonces tuvo que acudir a otros mecanismos, porque estaba denunciando a la policía local. Todo eso tiene que ser analizado y puesto sobre la mesa a la hora de evaluar qué hacer. En otros casos, la solución es la autocensura, como pasó en México.

Ya sabemos que la autocensura es el mejor camino que tiene el narcotráfico para avanzar, los periodistas se van silenciando, las autoridades van entrando en complicidad con el narcotráfico y termina todo en una espiral de violencia, que es lo que está pasando en algunos países.

-No sé si los periodistas argentinos tenemos tan claro que la autocensura es un aliado del narcotráfico

-En México hablan de la autocensura y de la falta de solidaridad entre colegas lo que le abrió la puerta a la impunidad y al avance del narcotráfico. Los propios periodistas no salían a defender corporativamente el rol de sus colegas, y lo digo sabiendo el peso de la palabra que estoy diciendo. Y lamentablemente en los últimos años en la Argentina también hemos perdido la solidaridad entre colegas, que tiene que existir más allá del medio para el que trabajemos y de las espaldas que tenga el periodista. Cuando un gobernante lo señala con el dedo o cuando tiene una amenaza latente del narcotráfico, el periodista y su familia andan solos por la calle y hay que protegerlos. La protección tiene que ver con el Estado, pero también con la sociedad, que no puede naturalizarlo. Eso es muy importante que lo remarquemos. Alguien comentó en la cuenta de twitter de ADEPA por este caso de Jorge Lanata, que "él se metió con el narcotráfico, sabía qué le podía pasar". No puede ser que se naturalice algo así, no se trata de un gaje del oficio, no podemos tomarlo así.

-También es importante el rol de las empresas periodísticas en los mecanismos de defensa y protección

-Por supuesto, en Colombia esto funciona aceitadamente, también La Nación tuvo una actitud muy activa en la protección del periodista, pero hay muchas empresas que no tienen en cuenta mecanismos concretos. Si hay un equipo que está investigando al narcotráfico o a un barra brava, eso tiene que ser un secreto, tiene que haber mecanismos de control cuando van a zonas peligrosas, con quién van a entrar a una villa. Y sería muy bueno que estén protocolizados, para que los jóvenes periodistas sepan en qué marco estarán desarrollando su tarea.

-Es una pena, Andrés, tener que estar hablando de estos temas, pero Argentina está en este mundo, así que los periodistas tienen que estar preparados y evitar la autocensura

-Primero, hay que capacitarse, hay que establecer vínculos con periodistas de otros países, de Bolivia, de Paraguay, de Brasil, vamos a aprender mucho de cómo funciona el narcotráfico en las fronteras. Y, por supuesto, que el Estado se comprometa a proteger a los periodistas más allá del medio en el que estén trabajando. Estos años hubo una involución, no hemos previsto este tipo de situaciones. En México reaccionaron muy tarde, ahora hay una solidaridad fuerte en la sociedad civil, de derechos humanos, de protección a periodistas, pero mataron a 90 periodistas, muchos se exiliaron, y no creo que tengamos que esperar a eso, hay que reaccionar antes. Hay que aprovechar también este momento preelectoral para plantear estas cosas.

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