Miles de británicos protestaron ayer en Londres en contra del Brexit. Foto: AFP / Chris Ratcliffe

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ROMA.- A pesar del inminente divorcio con Gran Bretaña, una verdadera puñalada, 27 líderes de la Unión Europea (UE) ratificaron ayer con una declaración solemne su voluntad de seguir adelante unidos, más allá de los desafíos de un momento difícil.

En una ciudad que parecía bajo estado de sitio -con helicópteros, 7000 agentes en las calles, tránsito paralizado y alerta máxima, un clima muy diferente al de hace 60 años-, los líderes de la UE intentaron relanzar el sueño europeo, al menos con palabras.

En el mismo Salón de los Horacios y los Curacios del Capitolio (marcado por espectaculares frescos del siglo XVI), donde el 27 de marzo de 1957 Alemania, Francia, Italia, Holanda, Bélgica y Luxemburgo sellaron el Tratado de Roma, y con la misma lapicera, 27 firmas renovaron el proyecto común.

“La UE enfrenta desafíos sin precedentes, tanto a nivel mundial como en su seno: conflictos regionales, terrorismo, presiones migratorias crecientes, proteccionismo y desigualdades sociales y económicas”, reconoció la Declaración de Roma.

“Juntos, estamos determinados a enfrentarlos y a ofrecer a nuestros ciudadanos seguridad y nuevas oportunidades”, agregó el texto.

Reflejo de la división reinante y más allá de la retórica y las fotos de grupo, Grecia -representada por el primer ministro Alexis Tsipras- logró que en el texto se insertara una cita sobre la defensa de los derechos sociales europeos. Polonia, que se opone a la idea de una UE “a varias velocidades”, porque teme convertirse en un socio de segunda, también consiguió cambios en el texto.

“Estas son firmas que quedan. Habrá un aniversario 100° de la UE”, pronosticó el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Más allá de ese vaticinio, reconoció que la inminente salida de Gran Bretaña -que motivó la ausencia con aviso de la primera ministra Theresa May- representa “una tragedia”.

Precisamente ayer, en Londres, una multitud salió a las calles a manifestarse contra el Brexit y a favor de la permanencia de su país en el bloque comunitario.

En tiempos de crisis existencial, vientos de discordia, desconfianza de los ciudadanos y una amenaza terrorista palpable después del atentado de Londres del miércoles pasado, en sus discursos todos los líderes invitados a esta amarga boda de diamantes reconocieron la necesidad de empezar una nueva etapa de relanzamiento de la UE. E hicieron autocrítica.

“Europa se presentó con demasiado retraso” ante los desafíos de la crisis migratoria, de la falta de trabajo y de seguridad, dijo el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, anfitrión de la cumbre. Fue él quien recibió, en un día de sol primaveral, a los demás líderes europeos, como el presidente francés, François Hollande; la canciller alemana, Angela Merkel, y el jefe de gobierno español, Mariano Rajoy, entre otros, en la plaza del Capitolio, diseñada por Miguel Ángel.

“Europa se ha detenido”, admitió Gentiloni. “Por eso el mensaje verdadero de esta celebración es que debemos aprender la lección. Hace falta dar vuelta la página”, dijo.

Su compatriota Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo, se manifestó en términos similares. Primero, destacó las bondades de la UE, “el espacio económico más grande del mundo, donde desde 1960 hasta hoy el PBI per cápita creció más, con respecto a Estados Unidos”. Luego hizo un mea culpa. “Europa cometió muchos errores. Hacen falta cambios profundos para dar respuestas a quienes no encuentran trabajo o a quienes se sienten amenazados por el terrorismo. Hace falta una Europa concreta, de los hechos”, dijo. “La de hoy no debe ser una jornada de autocomplacencia, sino de un compromiso político concreto hacia los ciudadanos”, agregó.

En medio de medidas de seguridad impresionantes -hubo diversas marchas en la ciudad en las que se temían disturbios, aunque finalmente todo fue pacífico-, los 27 líderes de la UE presentes culminaron su festejo con un almuerzo en el Palacio del Quirinale, sede de la presidencia. Allí, el mandatario italiano, Sergio Mattarella, los invitó a brindar “por la unión de los pueblos” europeos. Pero, al igual que el Papa anteayer, también lanzó una advertencia: de no respetarse la Declaración de Roma firmada para relanzar la UE, un compromiso exigente, el bloque “corre el riesgo de una parálisis fatal”.

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